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Tecnología para guardar la distancia de seguridad en casa

 Las estaciones meteorológicas monitorizan las habitaciones para evitar respirar aire viciado en casa.

Evitar el mayor contacto posible con interruptores, mandos a distancia u otros elementos compartidos en el hogar ha sido una de las precauciones más extendidas estos meses. Una medida normalizada para los ocupantes de viviendas dotadas de tecnología domótica, que han sabido sacar provecho a las ventajas de estos dispositivos y sensores de control.


Las etapas más severas de la crisis han sido decisivas para conocer el potencial de la domótica, “que es muchísimo mayor de lo que la gente se puede imaginar”, asegura Raúl Carretero, integrador, programador e instalador de sistemas domóticos. “No solo es capaz de protegernos físicamente evitando la propagación del virus, a través de técnicas de no contacto, y favoreciendo su eliminación con la automatización de la limpieza y la desinfección [purificadores de aire, luces germicidas y robots de limpieza], sino que también, en el plano psicológico, nos ayuda a mantener rutinas [de sueño, ejercicio físico…] que estimulan positivamente el estado anímico de las personas”, argumenta.

A nadie se le escapa que una de esas rutinas recomendadas para contener el virus ha sido ventilar periódicamente las habitaciones para mantener una buena calidad del aire interior. Según un estudio realizado por Netatmo, empresa que diseña y comercializa productos inteligentes, entre el 1 de marzo y el 26 de abril, en el 45% de los hogares españoles se respiró aire interior contaminado cada semana. Esto significa que casi la mitad de las viviendas excedieron el valor tolerable de concentración de dióxido de carbono, establecido en 1.000 partes por millón (ppm), al menos una vez a la semana, debido a que no estaban suficientemente ventiladas.

No hay excusas para respirar aire contaminado. Existen estaciones meteorológicas que ayudan a monitorizar la calidad del aire interior en tiempo real desde el móvil. “Tan pronto como la barrera de los 1.000 ppm se alcanza, el usuario recibe una alerta en su teléfono instándole a tomar de manera inmediata las acciones necesarias para mejorar su calidad y purificar el ambiente”, explica Fred Potter, director ejecutivo de Netatmo.

Gracias también a otros productos, que permiten controlar, a través del móvil o la tablet, las instalaciones de calefacción, el clima o la iluminación, “la domótica ha dejado de ser vista como un lujo, para ser considerada una necesidad en el hogar”, afirma Daniel Batlle, cofundador de Alfred Smart Systems. De la misma opinión es Alejandro Rivera, director técnico de la empresa Domoviri, para quien “tener una instalación gestionada por la domótica no solo garantiza la seguridad, el ahorro energético y el confort de una vivienda en tiempos de confinamiento sino durante toda la vida útil del sistema, que es de más de 10 años”.

Para transformar una vivienda tradicional en un hogar domótico antivirus, antes hay que convertir los elementos de mayor uso (puertas, mandos, etc.) en inteligentes. Y esto conlleva unos costes, que dependerán de las dimensiones de la vivienda, el número de dispositivos que se quiera controlar y las calidades y funciones elegidas. El constante crecimiento del número de elementos interconectados a través de wifi, el IoT (internet de las cosas), posibilita que existan, según Raúl Carretero, dispositivos que permiten convertir interruptores, enchufes o electrodomésticos en inteligentes “desde tan solo ocho euros”. Pero la tecnología más utilizada es el sistema KNX, un estándar abierto que funciona a través del cableado.

De acuerdo a los últimos datos publicados por Cedom (Asociación Española de Domótica e Inmótica), el tamaño del mercado fue de 79 millones de euros en 2018, incrementándose entre un 10% y un 15% en 2019. “La principal demanda de sistemas se produjo en el sector residencial, principalmente en la nueva construcción, siendo la rehabilitación de viviendas el segundo motor de actividad”, concreta Jordi Sabaté, secretario general de esta asociación.

Los asistentes de voz se han convertido también en los compañeros de piso durante la pandemia. “Es importante utilizar los asistentes de voz como Google Home, Amazon Alexa y Apple Homekit para dar las órdenes y evitar el contacto. Del mismo modo, nos ayudaremos de sensores de todo tipo, como de movimiento, puertas y ventanas, presencia, vibración, etc., para activar o desactivar estos elementos”, concreta Carretero. La tecnología domótica ha sido una vía de escape para las personas mayores. Según este experto, “numerosos estudios realizados revelan que la mayoría de las personas mayores que conviven con dispositivos de voz afirman sentirse más acompañados y conectados al mundo. Algunos incluso los tratan casi como personas y los usan a diario para innumerables tareas, ya que pueden realizar consultas, escuchar radio y audiolibros o introducir rutinas”.

Los multisensores (de presencia, temperatura…) ayudan a conocer el estado en que se encuentran las personas mayores, especialmente durante el confinamiento. Esta tecnología es capaz de avisar, por ejemplo, si llevan más tiempo de lo normal en la cama, señal de que pueden estar enfermos.

En cuanto al coste, para una vivienda estándar de tres dormitorios y dos baños, con un sistema básico basado en dispositivos IOT inalámbricos, que se comunican vía wifi y no requieren de cableado, el coste total del material, sin mano de obra, estaría en torno a 1.780 euros. Eso incluye el control de iluminación compuesto de 10 dispositivos (109 euros); control de persianas, ventanas o cortinas motorizadas con cinco dispositivos (99,50 euros); monitorización de temperatura y control on/off de calefacción o refrigeración (80,80 euros); control de alarmas técnicas con tres sensores de inundación y uno de gas o incendio (93,22 euros); dos purificadores de aire (desde 528 euros); siete leds germicidas para la desinfección de superficies con luces (217 euros aproximadamente); limpieza y desinfección de los suelos automatizada (349 euros); control de accesos formada por una cámara y un sensor de puerta (en torno a 130 euros); y cinco Google Home para el control por voz y música en todas las habitaciones (a partir de 175 euros).

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